Mu√Īecas inflables


Mu√Īecas inflables

Corrientemente, cuando se piensa en la relaci√≥n sexo-tecnolog√≠a, lo m√°s habitual es pensar que las mu√Īecas inflables¬† ha cambiado nuestra ‚Äúsexualidad‚ÄĚ.

Aunque precisamente sepamos con poca o nula certidumbre .

Desee decir con ello las mu√Īecas inflables sexuales nos incorporan otro sentido de placer.

Es cierto, la tecnología médica, desde los anticonceptivos hasta el viagra.

Nos ha brindamos alternativas de satisfacción sexual.

Sin embargo, aunque los avances en materia de tecnología genética sean sorprendentes, afirmemos que estos no han conseguido modificar sustantivamente nuestra sexualidad.

Es decir, técnicamente no puede llegar al centro de salud más próximo y decir:

Sin embargo, las mu√Īecas inflables sexuales¬† ¬†se¬† dise√Īaron para¬† esas masturbaciones cinematogr√°ficas que han atrapado no s√≥lo a diferentes directivos de cine sino a sus entusiastas incautos.

La fusión de la tecnología y la sexualidad o deberíamos decir.

¬ŅPr√°cticas sexuales?

Es m√°s novelesca o cinematogr√°fica que real.

Veamos La tecnología y la sexualidad han establecido nudos estrechos.

mientras que el sexo se maquiniza, las m√°quinas se sexualizan.

Merced a la tecnología las prácticas sexuales se han transformado.

No solamente los preservativos y el diafragma asistieron a que las prácticas sexuales se liberaran del yugo biológico sino asimismo contribuyeron para que las prácticas sexuales fuesen tomando distancia con la procreación.

¬†Gracias a las mu√Īecas¬† inflables la¬† sexualidad, sin fines reproductivos, fue posible merced a las tecnolog√≠as sexuales.

Las tecnolog√≠as sexuales fueron fincando las bases para la consolidaci√≥n de la autonom√≠a er√≥tica, por parte de la oferta de las mu√Īecas¬† inflables sexuales.

durante los √ļltimos siglos, la mujer hab√≠a admitido un modelo de dependencia sexual que implicaba una pasividad real o fingida.

La mujer ha reivindicado su derecho al deseo, al placer, a la exteriorización de los dos, exigiendo la redefinición de los pactos y contratos sexuales.

Debemos rememorar que ciertas mu√Īecas inflables fueron motorizadas.

Algunas mu√Īecas inflables poseen vaginas el√©ctricas o bocas motorizadas.

Asimismo  no pueden operarse a distancia sino de manera directa por el usuario.

Aunque rudimentarias, las mu√Īecas inflables ser√≠an el antecedente de la mu√Īeca del australiano.

A√ļn hasta hace ciertos a√Īos se pod√≠a leer, o√≠r o comentar sobre el sexo virtual que los obst√°culos t√©cnicos que deb√≠an superarse para hacerlo posible eran gigantescos.

¬ŅEl t√©rmino prostituci√≥n es adecuado cuando la prestaci√≥n del servicio se reduce al intercambio de mensajes pornogr√°ficos entre dos usuarios que se masturban fren√©ticamente en frente de sus computadoras?

¬ŅDeben tener celos las parejas reales de las aventuras virtuales con mu√Īecas inflables ?

Hacer el amor virtualmente con¬† mu√Īecas inflables es lo id√©ntico que mentir a tu pareja frecuente.

¬ŅSi tienes una relaci√≥n virtual durable es realmente una aventura con mu√Īecas inflables?

Aunque la Barbie sea la primero  de esos tantos modelos inaccesibles de belleza, su sexualidad asimismo se plantea inaccesible pues aunque tiene senos y nalgas, no tiene vagina.

Aunque hay muchos géneros de Barbies, no hay todavía una Barbie puta, table dancer o swinger.

En la Barbie se plastifica la sensualidad desprovista de sexualidad, es decir, en ella, la sensualidad sin genitalidad es posible.

A diferencia de las mu√Īecas inflables sexuales para adultos que son para complacer¬† clientes sexuales.

Lo como resulta absurdo, en todo caso, paradójico.

Mas acorde con una temporada en donde las enfermedades de transmisión sexual, el sida y los embarazos no deseados han hecho que el temor al ejercicio.

De la sexualidad aleje a los humanos del disfrute de sus propios cuerpos.

 

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